Introducción

Los romanos, durante la etapa monárquica (la primera de las tres de su historia: Monarquía, República e Imperio) eran un pueblo mayoritariamente rural, es decir, su principal subsidio era la agricultura. Como todos los campesinos, os romanos debían estar pendientes siempre de los fenómenos meteorológicos, pues su cosecha dependía en gran parte de si llovía o no, de si granizaba, de si la tierra era fértil, etc. Tal y como sucede hoy en día, los romanos rezaban para que el tiempo les fuera favorable, pero sus plegarias iban dirigidas directamente a los que ellos consideraban “dioses de la naturaleza”, seres abstractos, sin forma. Al comenzar la República, los romanos iniciaron una expansión por Europa, Asia y África que los llevaría a poseer el mayor Imperio de la Antigüedad. En esas conquistas, los romanos dirigían sus plegarias a otros dioses, los encargados de que la travesía por mar fuese buena, o que la batalla se saldara a su favor. Además, al conquistar los nuevos territorios, los romanos se iban apropiando no sólo de las propiedades y riquezas de sus habitantes, sino también de sus dioses. No nos debe extrañar entonces que en época de César un sabio contara hasta 30.000 dioses a los que se rendía culto en Roma.
Con un número tan grande dioses ¿dónde se les rezaba? ¿había templos para todos? Difícilmente, aunque toda Roma se llenó de templos y santuarios donde los romanos acudían a rezar y realizar sus ofrendas. Podemos decir que los romanos contaban con “dioses para todo”, tenían un dios encargado de una actividad concreta, como Fabulino, que ayudaba a los niños que empezaban a hablar.
Pero en Roma no sólo se veneraba a los dioses. Cada familia tenía su propio espíritu particular, que tenía un sitio reservado en las dependencias privadas y, por si esto fuera poco, comenzaron a divinizar a los césares e incluso a sus mujeres. el escritor Petronio, autor del Satiricón, llegó a decir que en algunas ciudades había más dioses que habitantes.


La llegada de los dioses griegos

En su expansión por el Mediterráneo, los romanos contactaron con un pueblo que cambiaría su cultura para siempre: los griegos. Los griegos contaban con una civilización muy refinada, que asombró a los romanos, y éstos intentaron imitarla en muchos aspectos: arte, literatura, ... Y también en el aspecto religioso. Muchos dioses griegos fueron incorporados sin apenas ningún cambio al conjunto de dioses romanos, otros fueron modificados para adaptarlos al mundo latino y otros se unieron con algunos dioses que ya existían en Roma para formar uno solo.
A la vez que esto sucedía, los romanos iban haciendo suyas las leyendas mitológicas de los griegos, que eran más ricas que las suyas hasta ese momento. Para los griegos, todo lo que sucedía en el universo tenía una explicación basada en un mito. En estos mitos aparecían dioses, héroes, ninfas, titanes, gigantes,... Los romanos añadieron estas historias a su propia cultura, en un proceso que duró varios siglos.

Correspondencia entre dioses romanos y griegos
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Los doce dioses más importantes
Para hacer este apartado, cada uno de vosotros elegirá un dios y redactará la entrada correspondiente. Al lado del nombre del dios, entre paréntesis, aparecerá el nombre de quien haya realizado la entrada.
Saturno
Ops
Júpiter
Juno
Neptuno
Plutón
Venus
Marte
Vulcano
Minerva
Apolo
Diana